“La ciencia y la vida ni
pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación
parcial de la vida. Tal como es se basa en los hechos, la experiencia y
los experimentos… Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para
tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia
de que hay vida tras la muerte. En mi opinión, lo único que necesita la
fe es el convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que
podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos,
la mejora de la humanidad de hoy y del futuro, merece la pena de
conseguirse”. Así se expresaba Rosalind Franklin hacia 1940, cuando
tenía veinte años, en una carta dirigida a su padre
con quien, como buena e inteligente hija, discrepaba en varias
cuestiones. Rosalind es la científica con cuyos datos Watson y Crick
formularon en 1953 el modelo de doble hélice que describe la estructura
del ADN, uno de los hitos de la Biología del siglo XX. ¿Por qué son
ellos los únicos “famosos”?
Pese a ser la científica que obtuvo
los datos que permitieron definir que el ADN tiene estructura de doble
hélice, no fue premiada con el
Nobel.
Había fallecido en 1958, cuatro años antes de que la Academia Sueca
reconociese la importancia del descubrimiento. Lo más sarcástico es que
el premio se lo dieron a las personas que habían usado sus datos a
hurtadillas, que, por lo que luego han manifestado, le mostraron su
desdén como científica, no la apreciaban mucho como persona y le
amargaron los dos años de su carrera en el
King’s College de Londres.
¿Un mundo de hombres?
Rosalind Elsie Franklin nació en Londres el 25 de julio de 1920, hija de
un banquero judío obtuvo un título universitario, en física, química y
matemáticas, en el
Newnham College,
el colegio mayor femenino de la Universidad de Cambridge. En esos años a
las mujeres Cambridge no les otorgaba el grado de Licenciado, no las
consideraba parte del claustro y limitaba el número de doctorandas a un
10% como mucho. Antes de trabajar con el ADN, Rosalind estudió la
porosidad del carbón y tras obtener su doctorado se especializó en la
técnica de difracción de rayos X, la que luego sirvió para obtener una
fotografía ya célebre, la
foto 51
que Maurice Wilkins mostró indiscretamente a un joven americano, James
Watson que en colaboración con el británico Francis Crick, estaba
obsesionado por vencer a su compatriota
Linus Pauling en la carrera por descifrar la estructura del ADN.
La foto 51. La
difracción de los rayos X a través de las moléculas de ADN produce una
característica imagen en X. En su conjunto la interpretación de la foto
permite deducir que el ADN es una doble hélice.
Confidencias desveladas
En el culebrón de la doble hélice la foto 51, clave para que Watson y
Crick formulasen el modelo de la estructura del ADN, la había obtenido
Rosalind Franklin utilizando la forma B del ADN. Hasta entonces solo se
disponía de datos de otra forma, la A, mucho menos hidratada y con la
que no se había podido sacar ninguna conclusión. Watson deja bien claro
en su libro de autobombo (“
La doble hélice”)
que una tarde a mediados de enero de 1953 Wilkins no solo le comentó
los resultados de Rosalind Franklin, sino que le mostró la foto sin que
ella lo supiera. Watson y Crick también conocían un informe que
Rosalind había enviado para una evaluación, algo que debiera ser
confidencial, pero que el evaluador (Max Perutz) debió filtrar sin
muchos miramientos. En sus informe se concluía que en la estructura del
ADN las bases se sitúan hacia el interior, un dato crucial para
resolverla, y en su foto 51 quedaba claro que la estructura era una
doble hélice.
Adición al manuscrito de Nature. Rosalind
solo tuvo que hacer pequeñas correcciones al manuscrito que ya tenía
preparado para enviarlo a la revista Nature cuando Watson y Crick
enviaron su modelo. Quizás con un exceso de modestia escribió (penúltima
línea de la figura): “Así, nuestra idea general es coherente con el
modelo propuesto por Watson y Crick”. The Rosalind Franklin Papers. Se ve mejor abriendo la imagen en otra ventana.
¿Por qué la ignoraron?
Nunca sabremos si Rosalind Franklin llegó a saber que se habían
divulgado sus datos sin su permiso, los otros actores de la historia
nunca lo afirmaron pero tampoco lo negaron. Ni Watson ni Crick la
nombraron en sus discursos de aceptación del Nobel. Fue Wilkins,
precisamente el elemento del trío con quien Rosalind tuvo más problemas,
a quien Crick convenció para que la mencionase. Cuando se trasladó a la
Universidad de Birkbeck fue prácticamente obligada a abandonar el
trabajo sobre el ADN y comenzó a trabajar sobre la estructura de los
virus. En este tema publicó importantes resultados. Encontró por ejemplo
que el material genético del virus mosaico del tabaco, un ARN, se
enrosca en el interior del largo tubo de proteínas que forma su cápsida.
James Watson en su
discurso de aceptación
del Nobel trató exactamente del papel del ARN, incluyendo la estructura
de los virus que lo contienen, y logró no mencionarla ni una sola vez.
No parece que Rosalind albergase rencores frente al hecho de que su
trabajo sobre la estructura del ADN solo ocupó el tercer lugar en el
número de la revista Nature en la que se publicaron a la vez la teoría
de Watson y Crick, los resultados de Wilkins y los de ella misma. En
1954 viajó por los Estados Unidos con Watson, con quien intercambiaba
información sobre el virus mosaico del tabaco, y en 1956 hizo un viaje
por España en compañía de Crick y su esposa. Va a ser difícil saber si
el cáncer de ovario que el 16 de abril de 1959 acabó con su vida fue una
enfermedad laboral. Las prácticas de seguridad laboral por aquéllos
años aún distaban de proteger debidamente al operario, y la manipulación
de fuentes de rayos X es una labor peligrosa.
Rosalind Franklin de caminata por los Alpes. Imagen tomada hacia 1949. Vittorio Luzzati.
Un debate perdurable
En 1968 Watson publicó su libro en el que casi no habla bien de nadie
salvo de sí mismo, pero la parcialidad de lo que cuenta de Rosalind
Franklin removió la historia del descubrimiento clave de la Biología del
pasado siglo. En 1975 Ann Sayre le refutó en su volumen “
Rosalind Franklin and DNA”.
Sus conclusiones se han criticado por dar demasiado peso al sexismo de
los ambientes científicos de la Inglaterra de mediados de siglo. Por
otro lado el comportamiento de los colegas de Rosalind con respecto a la
comunicación indebida de sus resultados y a la anómala asignación de
prioridad científica en las publicaciones han ido sin embargo tomando
mayor importancia, en especial al publicarse en 2002 el libro de Brenda
Maddox “
Rosalind Franklin; The dark lady of DNA”. También
Maurice Wilkins, quizás el principal obstáculo que tuvo Rosalind en
Kings College, acabó por escribir en 2003 un libro autoexculpatorio, “T
he third Man of the Double Helix”.
Lynn Osman Elkin
ha escrito:
“Hubo suficiente gloria en el trabajo de los cuatro como para que
pudiera ser compartida”. Pero yo diría que lo que hubo en el
descubrimiento de la doble hélice fue suficiente para que la estructura
del ADN no solo sea una lección de intuición y trabajo científico, sino
una excelente fuente para evaluar el comportamiento de los científicos a
la luz de la ética.
FUENTE : http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2008/08/10/98464